Navegante: Juan Sebastián Elcano



Navegante español, nacido en Guetaria. Adquirió experiencia con algunas actividades en Africa. Fue el primero en dar la vuelta al mundo. Bajo el mando de Magallanes, un grupo de naves van en busca de un paso al mar del Sur, a fin de poder llegar a las Indias a través del océano Pacífico, sin tener que dar la vuelta al continente africano. En 1520 Magallanes da su nombre al Estrecho al extremo sur de América, comenzando el cruce del Pacífico. A la muerte de Magallanes en las Islas Filipinas, Elcano, oficial de mayor edad, toma el mando de la expedición como capitán de la nave Victoria. El 27 de Diciembre de 1521 la flota española parte hacia España. Las naves, muy deterioradas, debían enfrentarse a un viaje peligroso en aguas dentro de la influencia portuguesa. Eludieron las rutas de navegación lusa navegando por latitudes más meridionales, achicando continuamente debido a las numerosas vías de agua abiertas.

La nao superviviente que había quedado en las Molucas, la Trinidad, fracasó en la busca de una ruta que cruzara el Pacífico hasta México. El 9 de Noviembre de 1522 logra llegar a Sanlúcar de Barrameda. Sólo 18 de los 265 que partieron de España lograron sobrevivir en los tres años que duró la travesía. El cronista Pigafetta describe la llegada: Saltamos todos a tierra con un cirio en la mano, y fuimos a la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria y a la de Santa María de la Antigua, como lo habíamos prometido en momentos de angustia..


El valor de la carga sirvió con creces para cubrir los costes de la expedición. Elcano fue recibido por Carlos V y honrado con un escudo de armas y un globo terrestre con la inscripción latina 

Primus circumdedisti me (Fuiste el primero que me diste la vuelta).

En 1525 se alista como lugarteniente de la flota de García Yofre de Loaisa que partía de La Coruña hacia las Molucas. Debido a las tormentas sufridas durante el paso del Estrecho de Magallanes, la tripulación se amotinó, y García de Loaisa murió. Elcano se pone al frente de las siete naves de la expedición, y las dirige al Pacífico, donde murió antes de pisar tierra firme. Sólo una de las naves llegó a su destino.

(*) Guetaria fue patria de Juan Sebastián Elcano, el navegante. La estatua que le había levantado don Manuel de Agote se destruyó con la guerra de 1835. Ahora, Juan Sebastián Elcano tiene otra, muy teatral pero mal emplazada. El vagabundo piensa que el monumento de Guetaria, que seguramente es muy importante, no está puesto en buen sitio; rodeado de rocas inmensas y con la fortaleza de San Antonio, metida en la mar, sirviéndole de fondo.(Camilo José Cela).


Juan Sebastián de Elcano con velas cuadras en el trinqueteEl buque escuela Juan Sebastián de Elcano (1927):

Utilizado por la Marina Militar española para la instrucción de los alumnos de la Academia Naval de Marín. Su construcción se dispuso en un Real Decreto de 17 de abril de 1925. Supuso un coste de 8.189.532,28 pesetas, que en aquella época era una cantidad considerable. Debía ser el relevo de la vieja Nautilus que había cumplido con creces su ciclo histórico. El número de hombres a bordo está entre 250 y 300. El mascarón de proa es una figura femenina clásica dorada y coronada. El proyecto y sus planos habían sido diseñados por los astilleros gaditanos de Echevarrieta y Larrinaga. La quilla fue terminada el 24 de noviembre de 1925.

Velamen:

Para el diseño del velamen se escogió al proyectista Charles Ernest Nicholson de la Camper & Nicholson's, proyectistas y constructores ingleses de embarcaciones de deporte. Las velas que eran de lino se encargaron a la fábrica Rasey Isapthone de Gosport, una de las más acreditadas casas inglesas, mientras que las velas de respeto serían encargadas a Victoriano Echarne de Gijón. Es la mayor goleta que existe en la actualidad, junto con su casi hermana Esmeralda (1954), terminada por la Marina chilena. El palo denominado Blanca lleva velacho alto y bajo y un juanete, lo cual hace que el buque sea un bergantín goleta de cuatro palos, aunque a menudo se defina como "goleta con velacho", expresión genérica para indicar una goleta que lleve velas cuadras encima de la cangreja del trinquete.

El buque Juan Sebastián de Elcano fue botado el 5 de marzo de 1927, siendo madrina Carmen Primo de Rivera, hija del presidente del Gobierno, y con la presencia del almirante Cornejo como ministro de Marina. La vistosa ceremonia fue recogida por la prensa de la época. La Marina recibió el barco el 29 de febrero de 1928, con las formalidades de rigor, haciéndose cargo del buque ante la presencia del ministro, el vicealmirante Eliseo Sanchiz, comandante general del Arsenal de la Carraca. Su primer comandante sería el capitán de fragata Manuel de Mendivil que había sido precisamente el último de la Nautilus. Las características y dimensiones del buque recién entregado eran: eslora 94,13 metros; manga 13,10; puntal 8,68. 

El casco y los dos palos mayores construidos totalmente de acero, siendo su desplazamiento total de 3.420 toneladas tipo y 3.754 a plena carga. Se le había montado una potente estación radiotelegráfica para largas distancias y para precisar la navegación contaba con una aguja giroscópica Perry, una mesa trazadora de derrota y una corredera Salt. Todos estos instrumentos fueron mejorados y perfeccionados en el transcurso del tiempo, sobre todo tras las grandes obras de modernización realizadas en el arsenal de la Carraca en 1956 y 1978. Hoy cuenta con modernísimas instalaciones, radar, aire acondicionado, grandes frigoríficos y soportes informáticos. A su entrega el buque contaba con un motor auxiliar diessel de 800 caballos (después se mejoraría) y su aparejo era de bergantín goleta con cuatro palos bautizados con los nombres de "Blanca", "Almansa", "Asturias" y "Nautilus" en recuerdo de los buques escuela que le precedieron. En las pruebas de vela demostró tener excelentes condiciones marineras a pesar de haberlas realizado con vientos duros que obligaron a una recogida de aparejo. Las pruebas de velocidad y de consumo resultaron también satisfactorias.

Dos liverpools o talametes dividen la larga cubierta principal -entre la popa y el castillo- en tres cubiertas a un nivel inferior. Puentes de unión entre los liverpools comunican el castillo y la cubierta de popa sin que sea necesario descender a cubiertas inferiores. Las importantes reparaciones que se llevaron a cabo en 1956 y 1978 permiten que siga en perfectas condiciones a pesar de ser el buque escuela más antiguo del mundo. Tiene el radar situado en cubierta delante del trinquete. La cúpula de la radio por satélite junto a tres antenas está ante el palo mayor.

Eventos y numerosas singladuras:


Haciendo honor al nombre que lleva, ha dado diez veces la vuelta al mundo visitando 60 países y más de 130 puertos. Su figura es familiar en las regatas de alto bordo y en las celebraciones navales. Entre las regatas y demostraciones participó en 1976 en la American Bicentennial Tall Ships Race, en 1988 en el Bicentenario Australiano y en 1992 en la Grande Regata Colombo, de la cual fue buque almirante debido a la relación con España y a que la primera etapa transatlántica partía de Cádiz, su puerto base. Estuvo presente en el Sail Osaka '97, en la Tall Ships Race 2000 de Cádiz a las Bermudas y, en las demostraciones OpSail 2000 celebradas en distintos puertos estadounidenses.


Juan Sebastián de Elcano
con todas las velas arriadasLa estela del buque Juan Sebastián de Elcano. Por Francisco Flores:

El buque escuela de la Armada, Juan Sebastián de Elcano, dentro de su LXXV crucero de instrucción ha permanecido los días 13, 14, 15 y 16 [enero 2004] en Santa Cruz de Tenerife. Me alegra que 'Elcano' siga cruzando los mares, dejando su estela de espuma blanca como huella de que es portador de una alta misión, como el mejor embajador de España, que lleva un mensaje de paz, de amor y de patriotismo a todos los españoles de la otra orilla del océano. 

Hay hechos históricos que debemos rescatar del buque, para conocimiento de las nuevas generaciones, como el salvamento del cabo de maniobra Juan Marrugal Alcántara, que durante el temporal de 1955, con el conocimiento perdido -por un traumatismo en la región mentoniana-, una ola lo sacó del barco, y otra, en acción de remolino lo metió dentro. Todos los que hemos tenidos la suerte de embarcar en este viejo y venerado buque, tenemos vivencias inolvidables, que nos permite escribir de él, porque lo sentimos. Proa a las Islas Madeira, en la travesía de Charleston (EE.UU.)-Funchal, nos sorprendió un fuerte ciclón. 

El buque, en medio del violento oleaje, navegaba escorado por la presión del fortísimo viento sobre el aparejo de capa, viendo acercarse por barlovento la ininterrumpida sucesión de grandes olas, esas imponentes masas líquidas de apariencia de unas moles de consistencia pastosa cuyo embate parecía imposible que pudiera resistir el costado y ante cuyo ataque, sin embargo, el barco se alzaba con levedad graciosamente, evitando el choque brutal y dando paso bajo su quilla al rugiente magma con su penacho de espumas blancas arrastradas por el viento. Este durísimotemporal que el buque capeaba con gallardía duró desde el día 12 al 15 de enero (1955), y durante todo él, hubo un comportamiento ejemplar de toda la dotación, poniendo a prueba el valor, la entrega y la capacidad de resistencia para luchar contra las fuerzas de la Naturaleza.

Mascarón de proaEl día 14, permanecimos en el epicentro del ciclón, fue el día más negro. Sobre las once horas hubo dos bandazos seguidos a babor, digo seguidos, porque sin adrizarse del primero, tuvimos el segundo, que nos apartó de la vertical más de 40 grados. Lo que alguien llamó "toda la mar dentro". 

El buque se levantó y adrizó con mucho trabajo, mientras vibraba desde la quilla a la galleta, pero se enderezó siempre valiente. Mientras cataratas de agua enfurecidas se precipitaban de babor a estribor con desastroso estruendo, estrellándose contra lumbreras y mamparos, saltando por encima de cabrestantes y volteando hombres agarrados a los andariveles para que no se los llevara la mar. 

El barco y el viento tuvieron una feroz lucha con mar montañosa, es decir, con olas de 13 a 15 metros de altura, formando auténticos barrancos entre ellas al caer en los cuales, si lucía el sol, nos quedábamos a la sombra. El viento osciló entre fuerza 11 y 13 (130 a 180 km/hora) a esa velocidad la acción del viento sobre las crestas de las olas producía una cortina de agua salada pulverizada por encima del buque que era igual que una lluvia, y que impedía ver el sol aunque estuviera despejado. 

El estremecimiento del buque al choque violento contra las olas y en las que enterraba toda la proa en la mar era constante, las gentes entre sobresaltos y riesgos, con ropas de agua y tonificados con un poco de coñac acudían a cualquier maniobra sin ser llamados. Fueron muchos los que se jugaron la vida, habiendo heridos y contusionados, entre ellos el cabo Marrugal, que en la maniobra de reemplazar un triángulo de capa popel, que el viento había deshecho, recibió un traumatismo en la región mentoniana con un motón de calabaza, produciéndole una herida inciso-contusa que necesitó dieciséis puntos de sutura, perdió el conocimiento y cayó al mar, y una ola milagrosamente en acción de remolino lo metió dentro del buque. 

El Comandante, el segundo y el oficial de Derrota permanecieron los tres días y sus noches en el puente, y así todo el personal lo vivió vestido y en estado de alerta. Comimos lo que pudimos y bebimos el agua verde y revuelta de los tanques. Recordamos cuanto teníamos que recordar y rezamos lo nuestro. (Francisco Flores Hernández).
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Navegante Explorador : Fernando de Magallanes

Fernando de Magallanes (1480-1521):

Este navegante portugués fue el descubridor del estrecho austral que lleva su nombre, y que comunica los océanos Atlántico y Pacífico. La expedición que lo llevó hasta él dió la vuelta al mundo por primera vez, aunqe murió antes de completar la hazaña. Pertenecía a una noble familia lusitana. 

Nació en la región de Trás-os-Montes hacia 1480. En 1505 se integró en la expedición de Francisco de Almeida, el primer virrey portugués del lejano oriente, que debía contener el poderío musulmán en Africa y la India. Formó parte de la expedición de Lope de Siqueira que estuvo en Malaca (1509). En el Consejo de capitanes para la conquista de Goa opinó en contra de los planes del virrey y perdió el favor real. El segundo virrey Alfonso de Albuquerque logró una serie de éxitos en su plan de expansión. 

Atacó Calicut, conquistó Goa (1510), y ocupó Malaca. Como las peticiones y proyectos de Magallanes a Don Manuel el Afortunado eran rechazados, marchó a España para ofrecer sus servicios a Carlos I (luego emperador Carlos V). Según el tratado de Tordesillas, España había adquirido la posesión de las tierras occidentales de América, entonces, los españoles vieron la necesidad de hallar un canal que comunicara los océanos Atlántico y Pacífico a través de América, a fin de utilizarlo en el camino hacia la India evitando la ruta del cabo de Buena Esperanza, que quedaba dentro del dominio portugués. Juan Díaz de Solís había buscado el paso en 1515, los que pudieron regresar de esta expedición se equivocarían al creer haberlo descubierto en el estuario de la Mar Dulce (mar del Plata). Magallanes propuso al Rey emprender la búsqueda de ese canal, proposición que fue aceptada en 1518. El encargo consistía en descubrir una vía que permitiera alcanzar las Islas Molucas, en el Pacífico Sur, ricas en especias

Las capitulaciones firmadas por Magallanes y su compañero Rui Faleiro, preveían que a ellos y a sus descendientes les correspondería el gobierno de todas las tierras que encontraran, además de una vigésima parte de las ganancias que obtuvieran de sus decubrimientos. La corona española proporcionó las cinco naves que realizaron la expedición, las cuales fueron equipadas en el Puerto de Sevilla: la "Trinidad", la "San Antonio", la "Concepción", la "Santiago" y la "Victoria". Sólo esta última sobrevivió a la travesía y de los 250 hombres que emprendieron viaje sólo lo lograron 17.

La búsqueda del paso al mar del Sur:

La expedición partió de Sanlúcar el 20 de septiembre de 1519 y se dirigió al suroeste. Ese año el descubridor del mar del Sur, Balboa, era acusado de traición y ejecutado por Pedrarias Dávila en Panamá. La expedición de Magallanes llegó dos meses más tarde al Brasil. El 13 de diciembre entra en la bahía de Río de Janeiro. Bordeando la costa se adentró por el estrecho que después llevaría su nombre hasta llegar el 21 de octubre a un mar desconocido. La exploración del Mar Dulce convenció a Magallanes de que aquel no era el paso buscado y siguió navegando hacia el sur internándose en cada bahía hasta llegar a San Julián, en Patagonia. Allí tomaron contacto con hospitalarios indígenas de talla alta, que envolvían sus pies en pieles y dejaban grandes huellas al caminar por la nieve. Los llamaron patagones, hoy conocidos como tehuelches. Esperó en San Julián la llegada de la primavera. Tuvo que sofocar una rebelión. Dos de sus cabecillas fueron ejecutados y otros dos abandonados en aquellas frías costas cuando se reinició la exploración. 

El 21 de octubre llegó al cabo Vírgenes. Un minucioso reconocimiento confirmó que había encontrado el paso. Lo llamó Estrecho de Todos los Santos. Una de sus naves se amotinó y regresó a España. Tardó más de un mes en cruzar las turbulentas aguas del estrecho y encontrar el mar tranquilo al que le dio el nombre de Pacífico. Las naves exploraron el sur de Chile y luego pusieron rumbo noroeste, hacia las Molucas, que suponían cercanas. Pero el viaje se hizo interminable y muy pronto se quedaron sin agua y alimentos. Navegó seis meses hacia el oeste hasta anclar en el archipiélago de Guam donde pudo aprovisionarse.


Filipinas:
Filipinas. Mapa portugués
Empujada por los alisios, la expedición arribaría doce días más tarde a unas islas reverdecientes de luminosas playas, en donde los indígeneas congregados saludaban amistosamente. Magallanes puso el ancla en Cebú y tomó posesión de las islas en nombre del rey de España. Aquel día 16 de marzo de 1521, las futuras islas Filipinas recibirían el nombre de San Lázaro. En la jornada del 14 de abril bautizaron a un millar de indígenas, empezando por su jefe, Humabón. Este se hallaba en guerra con Lapu Lapu, jefe de la isla de Matcán, situada frente a la de Cebú. Magallanes decidió tomar el partido del nuevo cristiano, Humabón, y desembarcó en Matcán, acompañado por unos cincuenta hombres (27 abril 1521). Una lluvia de flechas los recibió y los españoles huyeron rápidamente hacia su embarcación. Magallanes, cojo y chapoteando en el cieno, se quedó solo y los indígenas de Matcán le dieron muerte. Humabón, a ver que los españoles volvían sin su jefe y comprendiendo que no eran invulnerables pese a los amuletos de su religión, les preparó una trampa y dio muerte a unos veinte. Carvallo, el ayudante de Magallanes, decidió proseguir la expedición. Pero, como sólo podía contar con 108 hombres, número insuficiente para maniobrar las tres naves que les quedaban, ordenó quemar una de ellas, la Concepción.

Llegaron luego a la costa nordeste de Borneo, en donde uno de los sultanes los acogió amistosamente. Se dirigieron después hacia el Sureste, para cargar sus bodegas de especias; hicieron escala en Timor y llegaron a las Molucas, en donde los portugueses allí establecidos les hicieron saber que una flotilla de Portugal les estaba buscando para capturarlos. Se apresuraron a huir, abandonando otro navío, el Trinidad, que hundieron ex profeso. Ya únicamente quedaban 47 hombres, al mando de Juan Sebastián Elcano

El 11 de febrero de 1522, Elcano salió de Timor en dirección al cabo de Buena Esperanza. El 9 de junio llegó a las islas de Cabo Verde, ocupadas por los portugueses. Nueva huida. Y, por fin, tras una dramática travesía, entraban de nuevo, el 6 de septiembre de 1522, en la bahía de Sanlúcar.

Con esto se demostró la esfericidad de la tierra y se abrieron para España las rutas de oriente. Carlos V revendió las Molucas a Portugal por trescientos cincuenta mil ducados. Los derechos legados a Magallanes no pudieron transmitirse a sus sucesores porque todos murieron prematuramente. Sólo le pudo suceder brevemente su suegro Barbosa. Faleiro, su asociado un tiempo, fue apresado al llegar a Portugal. Aranda, que le allanó el camino, envuelto en infamantes inquisiciones, pierde todo el dinero que por Magallanes había arriesgado. Enrique, a quien había prometido la libertad, vuelve a ser tratado como esclavo. Mesquita, su primo, es aherrojado tres veces por haberle sido fiel; Serrão y Barbosa le siguen en la muerte con pocos días de diferencia.


Estrecho de Magallanes con trazado de la costa antártica imaginarioEl viaje alrededor del mundo:

El hombre que tuvo el coraje de cambiar la historia. Por Giles Milton:

[...] Fernando de Magallanes, un caballero de gran temple, el cual sostenía desde hacía mucho tiempo la creencia de que existía una ruta mucho más rápida hacia las Islas de las Especias que el largo viaje alrededor del Cabo de Buena Esperanza, y estaba seguro de que Cabot había acertado al poner proa al oeste a través del Atlántico. 

En su juventud, Magallanes había viajado a las Indias Orientales, y ciertamente habría regresado allí si las circunstancias se lo hubieran permitido. Pero tras participar en un campaña militar en Marruecos, le acusaron de traición y el rey portugués le informó de que ya no necesitaba sus servicios. 

El rey Manuel había cometido un grave error al despedir a Magallanes, pues éste era un navegante experto y había estudiado a fondo las teorías geográficas de su época. Argumentaba que el único motivo de que Colón y Cabot no hubieran encontrado las Islas de las Especias era que no habían hallado un paso a través del continente americano. Magallanes viajó a la corte del emperador Carlos V de España en 1518informó al emperador de que las islas Banda y las Molucas [eran] el único almacén natural de la nuez moscada y el macis

El rey comprendió de inmediato que Magallanes le ofrecía la mejor oportunidad de poner a prueba la posición al parecer invencible de los portugueses, y le asignó el mando de una flota que zarparía hacia el sur a lo largo de la costa brasileña, buscaría un paso par acceder al océano Pacífico y luego navegaría hacia el oeste hasta llegar a las islas de Banda. 

Es una suerte que Magallanes llevara consigo a un experto llamado Antonio Pigafetta, quien registró fielmente todo lo sucedido en aquella histórica primera travesía española a las Islas de las Especias. El diario de Pigafetta, a su vez, llegó a manos del culto vicario inglés Samuel Purchas, cuya monumental antología de las exploraciones, Purchas His Pilgrimes, inspiraría a los mercaderes aventureros ingleses. La travesía de Magallanes empezó con buen pie: se abasteció de nuevo en las islas Canarias, cruzó el ecuador y llegó a la costa sudamericana al cabo de tres meses. Aquí, el rencor de que se había ido incubando entre la tripulación española y su capitán portugués estalló en un motín, y Magallanes se vio obligado a ahorcar a los perturbadores en un patíbulo levantado a toda prisa. Entonces cesó el motín. 

La atención de los restantes amotinados pronto se desplazó hacia el comportamiento extraordinario de los nativos, entre ellos los pobladores, altos como gigantes, de la Patagonia, de los que observó Pigafetta; "Cuando están enfermos del estómago se meten una flecha hasta media vara garganta abajo, lo cual les hace vomitar bilis verde y sangre". Su remedio para los dolores de cabeza no era menos espectacular: se hacían un corte en la cabeza y así libraban la sangre de impurezas. Y en cuanto percibían los primeros fríos del invierno, "se ataban con cuerdas de manera que el miembro genital quedara oculto en el cuerpo". Un año después de haber zarpado de Tenerife, el barco de Magallanes avanzó lentamente por el estrecho que hoy lleva su nombre y penetró en las cálidas aguas del Pacífico. "Estaba tan contento que las lágrimas brotaron de sus ojos", escribió el redactor del diario de la expedición. Magallanes había estado en lo cierto desde el principio: ahora sólo tenía que seguir las brisas cargadas de aroma de especias hasta las Indias Orientales. 

Por desgracia, no era tan sencillo. Al igual que la mayoría de los exploradores de su época, Magallanes no tenía ni idea de las enormes distancias que debía recorrer y, cuando llevaba más de tres meses en alta mar sin avistar tierra, los tripulantes empezaron a padecer hambre. "Habiendo consumido todas las galletas y otros víveres, cayeron en tal estado de necesidad que se veían obligados a comer los restos pulverizados que quedaban en los barriles, ahora llenos de gusanos y hediondos, como la orina, debido al agua salada. 

El agua potable también estaba putrefacta y se había vuelto amarilla". Pronto incluso los restos agusanados se terminaron, y los hombres se vieron obligados a "comer trozos de cuero, que rodeaban ciertos grandes cabos de los barcos, pero esas pieles eran muy duras, debido al sol, la lluvia y el viento, y las sumergían en el agua, pendientes de una cuerda, durante cuatro o cinco días, a fin de ablandarlas". No era ésa una dieta para hombres enfermos, y pronto se cobró su tributo:

"Debido a esta hambruna y a la sucia alimentación, a algunos las encías se les hincharon tanto sobre los dientes que murieron atrozmente de hambre".

A pesar de las terribles penalidades, los barcos prosiguieron su lento avance hasta llegar a las Filipinas, donde los hombres supieron que se estaban aproximando a su objetivo. Pero Magallanes no estaba destinado a ver las Islas de las Especias, pues cometió el error de involucrarse en una lucha por el poder local y murió en la refriega. Su muerte fue un golpe devastador par todos los supervivientes, y Pigafetta, conmocionado, se esforzó por expresar el sentimiento que les había causado su pérdida: "Allí pereció nuestro guía, nuestra luz y nuestro apoyo". 

Tantos hombres habían muerto que se tomó la decisión de abandonar uno de los barcos. Los buques restantes zarparon hacia la más septentrional de las Islas de las Especias, y avistaron el cono volcánico de Tidore, cubierto de clavo, en la primera semana de noviembre de 1521. De repente las descripciones pintorescas que caracterizan el diario de Pigafetta adoptan un tono más práctico. Los hombres de Magallanes habían recorrido medio mundo a fin de hacer fortuna, y a lo largo de varias páginas Pigafetta registra todos los pesos y medidas concebibles que se usaban en la isla. Cargado con veintiséis toneladas de clavo, nuez moscada y sacos de canela y macis, los dos barcos restantes de la expedición abandonaron finalmente las Islas de las Especias en el invierno de 1521. El Trinidad no llegó más allá del puerto: deteriorado, embarcando agua y con una sobrecarga excesiva, necesitaba grandes reparaciones antes de efectuar el viaje de regreso. 

Tras una emocionada despedida, el Victoria zarpó en solitario. Los hombres se enfrentaban a un espantoso viaje de regreso, y más de la mitad murieron de disentería. Pigafetta, diligente como siempre, anotaba cada enfermedad y muerte, e incluso le parecía digan de mención la manera en que los cadáveres flotaban. "Los cuerpos de los cristianos flotaban con la cara hacia el cielo, pero los indios lo hacían boca abajo". 

Nueve meses después de haber partido de las Islas de las Especias, el Victoria llegó por fin a Sevilla y, tras anclar frente al muelle, "descargó toda su artillería en señal de júbilo". Aunque la tripulación estaba medio muerta y Magallanes había sido enterrado mucho tiempo atrás, el emperador Carlos V no cabía en sí de gozo, y una de sus primeras acciones fue honrar al capitán, Sebastián Elcano, con un escudo de armas en cuyo diseño figuraban tres nueces moscadas, dos palitos de canela y doce clavos. (Giles Milton)
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Biografía: Vasco Núñez de Balboa

Explorador y  Al audaz extremeño (1475-1517) 
BALBOAExplorer y conquistador Vasco Núñez de Balboa fue el primer europeo en ver el Océano Pacífico.
Sobre El
Nacido en España en 1475, el explorador y conquistador Vasco Núñez de Balboa ayudó a establecer la ciudad de Darién en el Istmo de Panamá, convirtiéndose en gobernador interino. En 1513, dirigió la primera expedición europea al Océano Pacífico, pero la noticia del descubrimiento llegó después de que el rey había enviado Pedro Arias de Ávila para servir como el nuevo gobernador de Darién. Ávila, al parecer celoso de Balboa, lo había decapitado por traición en 1519.
Vida temprana y Exploración
Nacido en 1475 en Jerez de los Caballeros, en la provincia de Extremadura en Castilla, España, Vasco Núñez de Balboa se convirtió en el primer europeo en ver el Océano Pacífico.
En un momento en que muchas personas en España estaban buscando su fortuna en el Nuevo Mundo, Balboa se unió a una expedición a América del Sur. Después de explorar la costa de la actual Colombia, Balboa quedó en la isla de La Española (hoy Haití y la República Dominicana). Una vez allí, se metió en la deuda y huyó, escondiéndose en un barco rumbo a la colonia en ciernes de San Sebastián.
Una vez que llegó a la liquidación, Balboa descubrió que la mayoría de los colonos habían sido asesinados por los indígenas cercanas. Luego convenció a los colonos restantes para pasar al lado occidental del Golfo de Urabá. Establecieron la ciudad de Darién en el Istmo de Panamá, que es una pequeña tira de tierra que conecta América Central y América del Sur. Balboa se convirtió en el gobernador interino de la liquidación.
Al ver el Océano Pacífico
En 1513, Balboa condujo una expedición de Darién para buscar un nuevo mar según se informa en el sur y por el oro. Esperaba que si tenía éxito, él iba a ganar el favor de Fernando, el rey de España. Aunque no se encontró el metal precioso, que hizo ver el Océano Pacífico, y afirmó que ya todas sus costas de España.
Vasco Nuñez de Balboa
Se debe el descubrimiento del Océano Pacífico, que él bautizó con el nombre de Mar del Sur. Había nacido en Jerez de los Caballeros, de familia hidalga, pero muy pobre. En su juventud sirvió como criado en la casa de D. Pedro Portocarrero, señor de Moguer.
Al emprender Rodrigo de Bastidas su expedición comercial a Tierra Firme, se alistó entre los que siguieron al ilustre comerciante e intervino en numerosas exploraciones. Por su valor, robustez, gentileza y arrogante porte, era admirado por españoles e indígenas.
Al frente de una expedición compuesta de 190 hombres, partió de Santa María de la Antigua para hallar «la otra mar», de la que un indio amigo le había hablado. Remontó el río San Juan (Nicaragua), sufriendo las molestias de los vampiros («murciélagos grandes como tórtolas que allí había y que mordían cruelmente en cuanto se dormían».)
Regresaron de nuevo al punto de partida, y el día i de septiembre de 1513 salían de Darién para realizar la travesía del istmo. En lucha incesante con los naturales del país, tuvieron que salvar de continuo montes y ciénagas, escalando las alturas de la cordillera de los Andes. Por fin, los españoles de Balboa «llegaron a las cumbres de las más altas sierras de donde la mar se parecía».
Iniciaron el descenso y llegaron a las playas del Océano Pacífico el día 25 de septiembre de 1513. Balboa, vestido con su armadura, y con todo el ceremonial del caso, penetró en sus aguas, tomando posesión de todo el litoral «de Norte a Sur» en nombre de Castilla. Después se envió a la metrópoli una relación del descubrimiento, pues «el almirante don Cristóbal Colón, no había encontrado el Asia, sino que había descubierto un Nuevo Mundo».
Muerte
La noticia del descubrimiento llegó después de que el rey había enviado Pedro Arias de Ávila para servir como el nuevo gobernador de Darién. El nuevo gobernador se informa celoso de Balboa y le ordenó ser arresto por cargos de traición. Después de un breve juicio, Balboa fue decapitado el 12 de enero de 1519 en Acla, cerca de Darién, Panamá.
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(Mahoma): Abu’I-asim Mohammed ibn Abd Allah

Principal profeta del Islam 
(Muhammad, Mohammed o Mahomet; La Meca, h. 575 - Medina, 632) Profeta árabe, fundador de la religión musulmana. La biografía de Mahoma, de la que se conocen muy pocos datos seguros, nos ha llegado envuelta en la leyenda. Su nombre primitivo fue probablemente Ahmad; nació en una familia pobre de la noble tribu de Quraish (acontecimiento que los musulmanes celebran con la fiesta delMawlud). A los seis años quedó huérfano y fue recogido por su tío Abú Talib, al que acompañó en sus viajes de comercio. 
Su familia formaba parte del clan de Hashim, parte de la tribu de Quraysh, que dominaba la Meca.
A los veinticinco años Mahoma se casó con la rica viuda Jadicha, de quien era criado; Jadicha le dio una hija, Fátima, además de una posición social más desahogada como un comerciante respetado en la ciudad. Conoció, si bien superficialmente, las dos grandes religiones monoteístas de su época a través de las pequeñas comunidades cristiana y judía que habitaban en La Meca y quizá también por sus viajes de negocios. Con tan escasa cultura (pues probablemente era analfabeto) se permitió crear una religión que serviría de base para toda una cultura de difusión universal. 

Su padre, Abdallá, falleció antes de su nacimiento; su madre, Amina, murió cuando él era muy joven. Fue criado por su abuelo primero y luego por su tío Abu Taleb. Desde muy joven trabaja apacentando ganado.

A los cuarenta años Mahoma comenzó a retirarse al desierto y a permanecer días enteros en una cueva del monte Hira, en donde creyó recibir la revelación de Dios -Alá-, que le hablaba a través del arcángel Gabriel y le comunicaba el secreto de la verdadera fe. Animado por su esposa Jadicha, comenzó a predicar en su ciudad natal, presentándose como continuador de los grandes profetas monoteístas anteriores, Abraham, Moisés y Jesucristo. Por entonces Mahoma se limitaba a predicar la vuelta a la religión de Abraham.
Mahoma consiguió sus primeros adeptos entre las masas urbanas más pobres, al tiempo que se enemistaba con los ricos. Cuando sus seguidores se hicieron numerosos, las autoridades empezaron a verle como una amenaza contra el orden establecido; se le acusó de impostor y comenzaron las persecuciones. Una parte de sus seguidores huyeron a Abisinia, en donde recibieron la protección del neguscristiano. Pero las amenazas a la seguridad de Mahoma llegaron hasta tal punto que, después de la muerte de Jadicha y de Abú Talib en el 619, decidió huir a Medina el 16 de julio del año 622. Se considera el momento de esa huida -la Hégira- como fecha fundacional de la era islámica.
En Medina, Mahoma tomó contacto con la comunidad judía, que le rechazó por su errónea interpretación de las Escrituras. Comprendió entonces que su predicación no conducía a la religión de Abraham, sino que constituía una nueva fe; de entonces data el cambio de la orientación de la oración, de Jerusalén a La Meca. Combinando la persuasión con la fuerza, Mahoma se fue rodeando de seguidores, que empezaron a practicar las razias contra caravanas y poblaciones del entorno como medio de vida. Estas escaramuzas (Badr, Uhud), elevadas a la categoría de batallas por la historia oficial, fueron descubriendo a los musulmanes la «guerra santa», el uso de la fuerza para someter y convertir a los infieles.
En Medina, Mahoma se convirtió en un caudillo no sólo religioso, sino también político y militar. Los enfrentamientos entre Medina y La Meca culminaron con la conquista de esta última ciudad por los mahometanos en el 630, fruto de la presión militar, de la negociación política y de convenientes enlaces matrimoniales (Mahoma se casó hasta con doce mujeres, nueve de ellas al mismo tiempo). El santuario de la Kaaba, piedra negra venerada en La Meca, fue inmediatamente consagrado a Alá. Poco antes de morir, Mahoma realizó una peregrinación de Medina a La Meca, que ha servido de modelo para este rito que todo musulmán debe realizar una vez en su vida.
Mahoma fue personalmente el creador de la teología islámica, que quedó reflejada en el Corán, único libro sagrado de los musulmanes; es una colección de sentencias que se suponen inspiradas por Alá y que fueron recogidas en vida del profeta y recopiladas hacia el 650.
En los dos últimos años de la vida de Mahoma el Islam se extendió al resto de Arabia, unificando a las diversas tribus paganas que habitaban aquel territorio. Eran un conjunto de tribus semíticas politeístas, cuyo continuo estado de guerra entre clanes les había impedido hasta entonces tener protagonismo alguno en la historia. A pesar de haber nacido en una región atrasada y marginal del planeta, y de proceder él mismo de un ambiente modesto, Mahoma convirtió a las belicosas tribus árabes en un pueblo unido y las embarcó en una expansión sin precedentes. Al morir Mahoma sin heredero varón, estallaron las disputas por la sucesión, que recayó en el suegro del profeta, Abú Bakr, convertido así en el primer califa o sucesor.

Se dice que se le impuso el nombre Mahoma debido a un sueño que había tenido su abuelo. También que recibió otros nombres, como Abul-Qasim, Ahmad y Mustafá. Viajó a Siria siendo un joven formando parte de una caravana comercial. Durante su estancia, fue reconocido como profeta por hombres santos y eruditos judíos y cristianos. Su condición de profeta quedaba indicada por marcas en su cuerpo y por señales milagrosas de su naturaleza.

Una viuda llamada Jadiya, le contrató como administrador. Se afirma que tenía 25 años cuando desposó a Jadiya, se casa en el año 595, según consta en el acta matrimonial, donde se lo reconoce como el hombre más perfecto de la tribu. Tras la muerte de Jadiya mantuvo relaciones con muchas otras, la más conocida de las cuales es quizá la joven Aisha.

Estudioso de la temática religiosa del judaísmo y del cristianismo, realiza meditaciones en el solitario Monte Hira. Con 40 años sufrió su primera experiencia profética cuando se retiró a una cueva del monte, en las afueras de la Meca. Allí tuvo la visión del arcángel Gabriel que le ordenó "predicar" (iqra), le anuncia que Dios lo había elegido como Su Mensajero y Enviado junto a los hombres; le enseñó las abluciones (baños rituales de purificación) y la manera de adorar a Dios, la plegaria y un mensaje divino.

Comenzó así, a predicar el Islamismo basándose en los principios de la unidad de Dios y la inmortalidad del alma. Al principio sus únicos seguidores fueron sus familiares más próximos, luego sus amigos íntimos, después la gente de su tribu y por último predicó públicamente en la ciudad y sus alrededores.

En su llamamiento ataca en primer lugar la idolatría, el politeísmo y al ateísmo: insiste en la necesidad de creer en un Dios Único y Trascendente, en la Resurrección y en el Juicio Final, invita a la caridad y la beneficencia. Tras un periodo durante el cual no recibió ninguna otra revelación, se reiniciaron y continuaron hasta su muerte.

Existen dos relatos que, según la tradición, se remontan al comienzo de la trayectoria de Mahoma como profeta. Uno de ellos dice que mientras dormía, dos ángeles le abrieron el pecho y eliminaron toda huella de incredulidad y de pecado que encontraron en él.

El segundo cuenta cómo fue llevado por la noche hasta el trono de Dios en los cielos. Por la mañana se encontró de nuevo en la Meca. Famoso relato del Viaje Nocturno (Isra), que proporcionó la temática para gran cantidad de alegorías en el Islam místico (sufí).

Los seguidores de Mahoma no eran numerosos y la mayoría de los habitantes de la ciudad les reprochaba subvertir la religión de sus antepasados. Una narración refiere que desesperado por atraer hacia su causa a los habitantes de la Meca, fue tentado por Satán para proclamar como revelación divina determinados versículos.

Estos versículos reconocían a tres diosas que los residentes de la Meca adoraban, otorgándoles un lugar en el Islam como intermediarias entre Dios y los hombres. Al oír esto, las gentes de la Meca aceptaron el Islam. Sin embargo, el ángel Gabriel le comunicó que la supuesta revelación provenía de Satán y no de Dios, y le reveló las palabras exactas (que hoy leemos en el Corán).

La oposición contra Mahoma y sus seguidores en la Meca alcanzó tales proporciones que, tras enviar a sus adeptos a buscar refugio en la cristiana Abisinia (hoy Etiopía) y después de un intento fallido de obtener apoyo en la cercana ciudad de Taif, en el año 622 Mahoma se trasladó con algunos de sus compañeros al asentamiento agrícola de Yatrib, a unos 300 kilómetros al norte. Este suceso, conocido como Hijra (o Hégira), fue el punto de inflexión de la suerte de Mahoma.

Tras la Hégira se estableció la primera comunidad musulmana (umma) en Yatrib, y más tarde el episodio marcó el inicio del calendario musulmán, conocido como "era de la Hégira". Poco después, Yatrib cambiaría su nombre por Medina. Una de las razones que explican la creciente aceptación de la autoridad de Mahoma en Medina fueron sus éxitos militares. Los ataques contra caravanas de la Meca desembocaron en una importante victoria sobre una poderosa fuerza militar de esta ciudad en Badr, en 624.

A medida que crecía el prestigio de Mahoma, las tribus vecinas comenzaron a establecer alianzas con él y a aceptar el Islam. En el 628 pudo firmar el tratado de al-Hudaibiya con la Meca. Aunque este tratado implicaba una serie de concesiones de su parte, tuvo el efecto de igualar el rango de su comunidad con el de la Meca. En el 630 consiguió hacerse con el control de la Meca casi sin oposición.

Los habitantes de la ciudad que se le habían enfrentado en otra época aceptaron el Islam. La Kaaba, que ya se había convertido en elemento central de las ideas del Islam, fue al fin abierta a los musulmanes. Tras la conquista de la Meca, el prestigio y la autoridad de Mahoma siguieron expandiéndose por toda la península arábiga, y las fuerzas musulmanas llegaron al sur de Siria. En el 632, Mahoma viajó por última vez desde la Meca a Medina para realizar las ceremonias del peregrinaje (hach).


Este episodio se denomina Peregrinaje de Despedida, ya que poco después, tras regresar a Medina, falleció. Fue sepultado en su casa de Medina, y la segunda mezquita en importancia del Islam se construyó en las inmediaciones de su tumba.  
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