Mujer ilustre, combatiente y entregada a la patria. Nació en 1813.
Desde que fue proclamada la República el 27 de febrero de 1844, hasta los días de mayo de 1849, su esposo, el general Duvergé, se dedicó enteramente a la defensa nacional., Rosa Montás, siempre estuvo a su lado.
En los campos del sur fue testigo de los hechos de Ocoa, Las Matas, Cambronal y Cachimán 3ro, durante este tiempo se dedicó a curar heridos, también facilitó al general Bois, con que racionar las tropas de las fronteras de sus propios haberes.
Asimismo, en diversas ocasiones, utilizó sabanas de su propiedad para vendar a los heridos del ejército libertador en los campos de la zona sur.
En Salvaleón de Higuey, el 19 de octubre de 1895, invalida y sumergida en la pobreza, murió doña Rosa Montás, en la que fuera su residencia permanente desde 1849. Sus restos descansan en la iglesia de Higuey, sin ninguna lápida que ostente su nombre.

pero nada habla de su historia, o de lo que hizo, porque no lo agregaron?
ResponderEliminarno habla de nada solo de su esposo deve hablar mas de lo de la independencia que fue que hizo por que ese chin nadie va a poderle sacar probecho y no fue de su esposo que hablamos sino de ella
ResponderEliminarSi habla de ella, “durante este tiempo se dedicó a curar heridos” si eso fue lo único que hizo, no se le puede inventar información.
EliminarEs que nuestra historia es un invento ingrato. De Rosa solo se habla en la Novela Rosa Montás escrita por Delmonte y Tejada en 1855. Ninguna familia dominicana ha sufrido tal martirio como lo sufrió la familia de Antonio Duvergé, Rosa Montás y sus niños.
ResponderEliminares sierto
ResponderEliminarhay dice que fue una mujer ilustre y entregada a la patria se supone que devio ser importante como dice hay entonces debe de ser su biografia mas copleta detallada de todo lo que hiso
ResponderEliminarEs verdaderamente importante ella
EliminarThe both of them were related by blood to Haiti's Mulatto Elite.
ResponderEliminarCuando murió
ResponderEliminarEl 19 de octubre del 1895
EliminarEn verdad, Yhonito, no tenía conocimiento de esta señora, pero él simple hecho de haber ayudado a la causa y ser la esposa de uno de los adalid de la restauración, merece el más solemne encomio.
ResponderEliminarSaludos cordiales.
agrega mas de ella y no de su esposo ya que ese tendría que ser el punto Sentra ella y no su esposo
ResponderEliminarque mierda, no habla de cuando muruio.
ResponderEliminarPero lee para que veas que lo dice, o escribes sun leer?
ResponderEliminar